Las revoluciones empiezan por la palabra y concluyen por la espada.
No existe el fracaso, salvo cuando dejamos de esforzarnos.
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A moi, ma chère amie!
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Siempre una obediencia ciega supone una ignorancia extrema
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¿De qué sirve la libertad política para los que no tienen pan? Sólo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos.