Soy un paranoico al revés. Siempre sospecho que la gente está planeando algo para hacerme feliz
No había más que darle un toquecito ligero en la espalda de vez en cuando. Y cuando se daba la vuelta movía el trasero a saltitos de una manera graciosísima. Me encantaba. De verdad. Para cuando volvimos a la mesa ya estaba medio loco por ella.
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La diferencia entre la alegría y la felicidad es que la alegría es un líquido y la felicidad un sólido
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Estaba un poco nervioso. Empezaba también a excitarme, pero sobre todo tenía los nervios de punta. Si he de serles sincero les diré que soy virgen.