La soledad se admira y desea cuando no se sufre, pero la necesidad humana de compartir cosas es evidente.
No hay nada que se pueda comparar a la palabra y a la comunicación. No hay nada comparable a poder hablar a la persona adecuada en el momento adecuado en el que la persona a quien se habla tiene ganas de escuchar, y la persona que habla desea hablar.
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Le dijo de manera inesperada: no me dejes solo mucho tiempo.
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Reírse con otro es el mayor síntoma de amor.
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Si algo he aprendido en la vida es a no perder el tiempo intentando cambiar el modo de ser del prójimo.