Tu amor fue mi perfume, mi esperanza, la novela de mi alma, mi alegría, cuando tú me decías: mi poeta, me inundabas de luz y de poesía.
¡No lloro ya!. la piedra funeraria para siempre cayó pesada y fría... ¡las losas de las tumbas nunca lloran, y una tumba es, señora, el alma mía!
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