No hay tiempo que no se acabe ni tiento que no se corte.
No me hago al lao de la güeya, aunque vengan degollando, con los blandos yo soy blando, y soy duro con los duros, y ninguno en un apuro me ha visto titubiando.
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Sepan que olvidar lo malo también es tener memoria.
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El mal es árbol que crece y que cortado retoña.
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La ocasión es como el fierro: se ha de machacar caliente.