La amistad no pide nada a cambio, salvo mantenimiento.
No nos hagáis beber, ¡oh!, no, esas aguas minerales, benditas o lustrales, sino buen vino, ¡por lo que más queráis!
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Dios, si existe, exagera.
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Para conocer a una mujer hace falta toda una vida.
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Si el Padre Eterno existe, a fin de cuentas, el ve que no me comporto peor que si fuera un creyente.