La vida es un constante proceso, una continua transformación en el tiempo, un nacer, morir y renacer.
No puede conseguirse ningún progreso verdadero con el ideal de facilitar las cosas.
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Generalizar siempre es equivocarse.
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La disciplina es, por una parte, el mejor camino para la libertad; pero si se la concibe como fin en sí misma, degrada al hombre, convirtiéndole en autómata.
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La máxima felicidad del matrimonio, cosa que los jóvenes ignoraran siempre, es la de envejecer juntos.