Siempre fui enemigo de los grupos y las filas de gente. Me aferro a mi calidad humana, a mi propia personalidad, individual y definitiva. No es que sea antisocial. Nada de eso, lo repito. Pero el hombre adocenado, el hombre masa, me asquea.
No puedo hablar de todos mis amores, pertenecen a la intimidad de los recuerdos. Puedo asegurar que he sido afortunado en mi trato con las mujeres.
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Puede que este sea el último viaje que emprendas, aunque eso en verdad es mentira, porque todo es un viaje.
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No te tomes por el reflejo, tras de él está tu verdadero rostro.
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La única forma de vernos, es tomando distancia de nosotros mismos y esto es lo que la imaginación permite hacer.