Pero nosotros tenemos el derecho de vivir con disciplina pero sin despotismo; porque sólo así haremos un pueblo fuerte y unido. Nuestro derecho no puede ser menor que los países grandes. Porque, en último término, en el mundo no hay grandes ni chicos, sin
No será la restauración de lo injusto, sino la realización de la justicia social. Pero demostraremos a los demagogos irresponsables del odio que la justicia no está junto al Capital de Marx, sino al evangelio de Cristo.
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Pero surge en el mundo otro tercer vértice de la inquietud social: los que quieren justicia sin prosternarse ni ante Moscú, ni ante Berlín, ni ante Nueva York.
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Debemos dejar establecido que el pensamiento político de Falange representa un auténtico bolivianismo subyacente en nuestra historia. Nuestro pensamiento no ha tenido hasta ahora símiles o parecidos en la política del país. Se equivocan quienes pretenden
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…Pero, los falsos nacionalismos no hicieron más que cambiar la etiqueta de la vieja política boliviana. Ni la mística patriótica, ni la expresión vernácula les dio fisonomía histórica. Es más, los hombres que los amasaron fueron los mismos que después pre