Uno aprende a amar el lugar donde ha amado.
Nuestra música es un símbolo, una señal de fuerza, un hilo de comunión con nuestro suelo, una esperanza… Y uno de los lenguajes secretos de Dios.
Nuestra música es un símbolo, una señal de fuerza, un hilo de comunión con nuestro suelo, una esperanza… Y uno de los lenguajes secretos de Dios.