Cuando la ley y la moral se contradicen una a otra, el ciudadano confronta la cruel alternativa de perder su sentido moral o perder su respeto por la ley.
Nuestros adversarios creen que toda actividad no reglamentada ni subvencionada languidece hasta la aniquilación. Nosotros creemos lo contrario. La fe de aquéllos está puesta en el legislador. La nuestra, en la humanidad.
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Cuando el saqueo es organizado por ley para ganancia de los que hacen la ley, todas las clases saqueadas tratan de entrar de alguna manera —de forma pacífica o revolucionaria— en la elaboración de leyes.
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Rechazamos la educación estatal, y los socialistas nos dicen que rechazamos toda clase de educación. Rehusamos una religión de Estado, y los socialistas dicen que no queremos ninguna religión. Nos oponemos a la igualdad impuesta por el Estado, y los socia
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La solidaridad es espontánea o no es solidaridad, decretarla es aniquilarla.