¿A ti te parece bien ponerme de cabrón? ¿Y cuando puse los billetes en tu escote no dijiste que no? ¡Pírate!, ¡qué te pires!, ¡qué agaches la cabeza bocazas!, ¡qué no me mires!
¡Oh, inmortal Poseidón, el del furioso tridente!, a ti me encomiendo en esta difícil empresa, propicia que este velero llegue a buen puerto. Permíteme llevar a cabo los designios de Afrodita, nacida de las olas. ¡Oh, Caliope, augusta entre las musas!, haz
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Ahora que os ignoro lo tengo todo claro, no tengo más odio que el odio que me tienes, co
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Aquí bebemos como si lo fueran a prohibir
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Así que disfrutar chicas dulces dieciséis, que ningún hijo de puta os dé menos de lo que os merecéis.