El que obra razón es como el que come sustancia, y el que se mueve por el gusto de su voluntad como el que come fruta floja.
¡Oh pues almas! Cuando Dios os va haciendo tan soberanas mercedes que os lleva por estado de soledad y recogimiento, apartándoos de vuestro trabajoso sentir, no os volváis al sentido. Dejad vuestras operaciones, que si antes os ayudaban para negar al mund
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El alma que quiere que Dios se le entregue todo, se ha de entregar toda, sin dejar nada para sí.
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Hable poco, y en cosas que no es preguntado no se meta.
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Buscad leyendo y hallaréis meditando; llamad orando y abriros han contemplando.