A la caída del Imperio romano de Occidente, la Iglesia lo sustituyó.
Para el habitante de Nueva York, París o Londres, la muerte es palabra que jamás se pronuncia porque quema los labios. El mexicano, en cambio, la frecuenta, la burla, la acaricia, duerme con ella, la festeja, es uno de sus juguetes favoritos y su amor más
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Abolida la distancia entre el hombre y la cosa, nombrar es crear, e imaginar, nacer. Un poeta de Águila o sol
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Ahora sabemos que el reino del progreso no es de este mundo.
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América no es tanto una tradición que continuar como un futuro que realizar.