El corazón de la madre es el único capital del sentimiento que nunca quiebra, y con el cual se puede contar siempre y en todo tiempo con toda seguridad.
Para que un matrimonio sea feliz, el acuerdo entre los caracteres es más necesario que el acuerdo entre inteligencias.
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Rara vez el primer amor es el verdadero.
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Casarse por razón de higiene vale lo mismo que ahogarse para saciar la sed
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Cuando hayamos aprendido debemos enseñarlo a quien nada sabe todavía; de este modo pagamos una deuda sacrosanta.