Eso fue la felicidad: dibujar en la escarcha figuras sin sentido sabiendo que no durarían nada.
Podremos saber que nada vale más que la brizna roída por un conejo o la ortiga creciendo entre las grietas de los muros. Pero nunca dejaremos de correr para acompañar a los niños a saludar el paso de los trenes.
Imágenes
Más de Jorge Teillier
-
-
Un vaso de cerveza, una piedra, una nube, la sonrisa de un ciego y el milagro increíble de estar de pie en la tierra.
-
Eres un puente entre los marjales de las pesadillas. Las madejas de nuestros sueños se entrelazan, estrechas desechas en lava. Tú derribas los muros coronados por trozos de botellas que sitiaban mis días.
-
Y tú quieres oír, tú quieres entender. Y yo te digo: olvida lo que oyes, lees o escribes. Lo que escribo no es para ti, ni para mí, ni para los iniciados. Es para la niña que nadie saca a bailar, es para los hermanos que afrontan la borrachera y a quienes