Cualquier idiota puede herir a una mujer, pero sólo un hombre grande se la lleva para siempre.
Por alguna razón, cuando uno se sienta en el sillón de un despacho, al otro lado de la mesa o en el asiento del conductor de autobús, o cuando sencillamente se preuba uno la gorra de un policía o sujeta el cuchillo de un carnicero, se siente por un segund
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La gente le hablaba de aeropuertos y lavadoras, pero él sólo podía pensar en huracanes.
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Me gustaría querer abrazar a la misma mujer que me quiero follar.
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Puedo tatuarme un dragón en la espalda, pero el día del cumpleaños de cualquiera pensaré que de todas las cosas que nunca he tenido, ella es la que más echo de menos..