El que obra razón es como el que come sustancia, y el que se mueve por el gusto de su voluntad como el que come fruta floja.
Procure siempre inclinarse: no a lo más fácil, sino a lo más dificultoso; no a lo más sabroso, sino a lo más desabrido; no a lo más gustoso, sino antes a lo que da menos gusto; no a lo que es descanso, sino a lo trabajoso; no a lo que es consuelo, sino an
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El alma que quiere que Dios se le entregue todo, se ha de entregar toda, sin dejar nada para sí.
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Hable poco, y en cosas que no es preguntado no se meta.
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Buscad leyendo y hallaréis meditando; llamad orando y abriros han contemplando.