Los hijos se convierten para los padres, según la educación que reciban, en una recompensa o en un castigo.
Quien da hace una buena acción; quien presta, un mal negocio.
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De una confidencia a una indiscreción no hay más distancia que la del odio a la boca.
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La dicha está donde la encuentras, muy rara vez donde la buscas.