Las caras de los hombres que en mi vida he encontrado me persiguen y viven adentro de mi espíritu.
Se amaban con ternura, pasión, fidelidad. Trataban de estar siempre juntos y cuando tenían que separarse por cualquier motivo, durante ese tiempo tanto pensaban el uno en el otro que la separación era otra suerte de convivencia, más sutil, más sagaz, más
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No me conozco. Conozco a los otros, a los que me conocen.Fragmentos del libro invisible