Se dijo, pero no se escuchó. Se escuchó, pero no se entendió. Se entendió, pero no se aceptó. Se aceptó, pero no se llevó a la práctica. Se llevó a la práctica, pero ¿por cuánto tiempo?
Seguramente el hacinamiento de masas de seres humanos en las modernas megalópolis tiene gran parte de la culpa de que ya no somos capaces de distinguir el rostro del prójimo en medio de una fantasmagoría de caras eternamente cambiantes que se superponen y
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Nosotros somos el eslabón perdido, tanto tiempo buscado, entre el animal y el hombre auténticamente humano.
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Yo creo que el hombre civilizado del presente sufre de insuficientes descargas de su instinto de agresividad.
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Los historiadores deberán aceptar que la selección natural determinó la evolución de las culturas de la misma manera que lo hizo con las especies.