Serenidad y paciencia le recomendaba Kalimán a su pequeño Solín en momentos de apuro.
Tu brazo contra mis piernas
Si le das cachetadas al león primero te dirán el valiente, después te diran el manco.
Te vas porque yo quiero que te vayas y a la hora que yo quiera te detengo
Con esa joroba, Cuasimodo se pone a llorar. -Lanzamiento en curva-