Para guardar las fronteras, los mejores santos son los cañones.
Si alguno de los que pasen por la calle se detuviere, fijándose en la fachada de mi casa, haz fuego sobre él; si lo yerras, haz otro tiro, y si todavía lo yerras, ten por seguro que mi pistola no ha de errarte.
Imágenes
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Si el Papa viniera al Paraguay, puede ser que le nombrara mi capellán, pero bien se está él en Roma y yo en La Asunción.
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Si Grandsir no sabe hablar el español, el gobierno paraguayo tampoco tiene porqué hablar el francés.