Acuérdate en adelante, cada vez que algo te contriste, de recurrir a esta máxima: que la adversidad no es una desgracia, antes bien, el sufrirla con grandeza de ánimo es una dicha.
Si es forastero del universo quien no conoce lo que hay en él, no lo es menos quien desconoce sus sucesos. Es un desterrado quien destierra la razón social. Es ciego quien guiña el ojo de la inteligencia. Es mendigo quien precisa de otro y no tiene en sí
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La dulzura, cuando es sincera, es una fuerza invencible.
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Ten presente que los hombres, hagan lo que hagan, siempre serán los mismos.
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¿Tienes la razón? Sí. ¿Por qué no la usas? Si ella hace lo que le es propio, ¿qué más quieres?