Fue el fuego de las bombas el que quemó mi cuerpo. Fue la habilidad de los doctores la que curó mi piel. Pero fue necesario el poder del amor de Dios para sanar mi corazón.
Si no hubiera sido por la guerra, no valoraría la paz. Si no hubiera sido por el dolor, no conocería el poder sanador del amor. Si no hubiera sido por el odio, nunca habría aprendido a perdonar. Si no hubiera sido por el encarcelamiento, no valoraría la l
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Tan pronto como me convertí en cristiana, la cosa número uno para mi fue la oración… pero el secreto es que, cuando oro, creo; no tengo dudas sobre ello, tan sólo encuentro la alegría en medio de la dificultad
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El perdón es más poderoso que cualquier otra arma
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No estoy involucrada en la política o la religión. Sólo les hago saber que se trata del amor de Dios y el amor por la gente. Eso es más poderoso que cualquier arma de guerra.