Hay dos momentos hermosos en la vida: el momento en que uno se separa de una persona que aborrece, y el momento en que vuelve a unirse con otra persona que quiere.
Sintió que su corazón se ensanchaba, y poniendo sobre él su mano, exclamó con acento conmovido: - ¡Qué dulce debe ser amar!
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¡Adiós! Nunca me olvides, y aquella estrella amiga siempre a tu mente diga que estoy pensando en ti...
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Mi caballo era ligero como la luz del lucero que corre al amanecer; cuando al galope partía al instante se veía en los espacios perder.
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¿Qué te importa, si en el mundo tu fama no se pregona, con la rústica corona del poeta popular? ... ¿Qué te importa? ¡Si has vivido cantando cual la cigarra, al son de humilde guitarra bajo el ombú colosal!