No te rías nunca de las lágrimas de un niño. Todos los dolores son iguales.
Sin una flecha, sin un dardo, con un solo vistazo de mis ojos del niño, la he moldeado.
Imágenes
Más de Charles Van Lerberghe
-
-
Era tu amante, pero eso podías tú, Paula, negarlo. Hete aquí que es tu marido: ¿acaso, Paula, puedes negarlo?
-
Hemos soñado todos los sueños en la tierra y han crecido a orillas del sol.
-
Y sin embargo, el aire está cargado de flores que no son; sin embargo, ya han abierto en un cielo radiante.