Una, cuando me engendraron. Y otra, cuando yo me inventé.
Si todos los hombres fueran tan feos como usted, claro que sería lesbiana.
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El dinero no da la felicidad, ah, pero como calma los nervios.
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Mire, señorita, yo he estado muy ocupada viviendo mi vida y no he tenido tiempo para contarla.
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Dejen a los muertos en paz, si los que están adentro no pueden salir y los que estamos afuera no queremos entrar.