Gracias a la autoedición las editoriales se han fijado en mí.
—¿Soborno? —le interrumpió Moisés—. ¡Ay amigo mío!, esto es España, aquí no hay corrupción, ni sobornos, ni malas gentes...
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Más de Esteban Navarro
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Yo soy pobre y la pobreza afina la voz del que habla y endurece el oído del que escucha..
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Es sencillo. Si estás en una comisaría donde tus compañeros y jefes practican la mesa, como me has explicado antes, poniéndole un casco al detenido y golpeándole hasta que le arranquen una confesión... ¿participarías?
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Sin el misterio perderíamos el paladar de la vida.