Un cristiano nunca puede juzgar lo interno de nadie. Como cualquier ser humano, un cristiano es un buscador de la verdad.
Sólo cuando va uno haciéndose mayor se piensa en la muerte. Todos nos preguntamos entonces: ¿Habrá otra vida después de morir?
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Siente, no seas una máquina de pensar.
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La religión que se enseña están aburrida que repele a los que quieren ser creyentes.
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Los intelectuales, religiosos o no, han casi desaparecido, porque la educación recibida por los jóvenes no enseña a pensar.