No sabiendo dónde ponerme ni qué hacer, continúo existiendo a pesar del desánimo.
Su elegante distinción era evidente. Flotaba en el aire una densa fragancia de incienso, y el frufrú de las sedas reflejaba una riqueza ostentosa, pues era aquélla una casa donde se prefería la exhibición de lo que estaba de moda al atractivo más profundo
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Es inútil. Dicen que a veces uno se ahoga en el desengaño; pues bien, ¡Resígnate tras haber saltado al abismo de mi afecto!
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Mientras observo los descendentes cielos nublados para siempre, ¿cómo es que ellos llueven lágrimas de amor?
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¿Por cuánto tiempo deberemos extrañar a aquellos que ya se han ido? El dolor de hoy es nuestro propio mañana.