Bendito sea el hombre que no teniendo nada que decir, se abstiene de demostrárnoslo con sus palabras.
Su mente ofrecía la curiosa combinación de humillarse en la región del misterio y de ser muy activa, fría y razonable en la del conocimiento.
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Debe uno ser pobre para conocer el lujo de dar.
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El matrimonio debe ser una relación ya de simpatía o ya de conquista.
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El mejor fuego no es el que se enciende rápidamente.