Me callo, grito. No hay un momento para gritar o para callar. Tú eres mi único grito. Tú eres mi único silencio.
Te amo. Eres el preludio y el epílogo de mi alma.
Imágenes
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Con siete almohadas rellenas de nubes ligeras, la espero.
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Día a día, la infancia crece en mí y deseo vivir porque si muero, sentiré vergüenza de las lágrimas de mi madre.
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Recuerdo a Sayyab... la poesía nace en Iraq: sé iraquí, amigo, si quieres ser poeta.