Un soldado que comienza a pensar casi ha dejado de serlo.
Tiendo más, por naturaleza, al ocio y a la meditación que al trabajo, pero de cuando en cuando, los problemas económicos me obligan – pues la meditación proporciona tan pocos ingresos como el ocio – a aceptar lo que se llama un empleo.
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Los católicos me ponen nervioso, dije, porque juegan sucio.¿Y los protestantes?, preguntó riendo. Me irritan con su manoseo de las conciencias. ¿Y los ateos? Seguía riéndose. Me aburren porque siempre hablan de Dios..
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Me divierten los locos: nunca están hablando de las imperfecciones.
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Está visto que la integridad, unida a la inteligencia metódica, no se desea en ninguna parte, ni siquiera en las prisiones o la administración.