No es por la benevolencia del carnicero, del cervecero y del panadero que podemos contar con nuestra cena, sino por su propio interés.
Todo para nosotros y nada para los demás parece haber sido la máxima abominable de los amos de la humanidad en todas las edades del mundo.
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Cada individuo está siempre esforzándose para encontrar la inversión más beneficiosa para cualquier capital que tenga ... Al orientar esa actividad de modo que produzca un valor máximo, él busca sólo su propio beneficio, pero en este caso como en otros un
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En realidad, la atracción o el afecto no son más que simpatía de la costumbre. sin fuentes
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La ciencia es el gran antídoto contra el veneno del entusiasmo y la superstición.sin fuentes