Cuando los hombres honrados se van a su casa, los pillos entran en la de gobierno.
Todos los días irrito susceptibilidades y crío deseos de encontrar en mi conducta acciones que me denigren. Debiera ser más prudente; pero en punto de prudencia, me sucede lo que a los grandes pecadores, que dejan para la hora de la muerte la enmienda. Cu
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El buen salario, la comida abundante, el buen vestir y la libertad educan a un adulto como la escuela a un niño.
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Es la práctica de todos los tiranos apoyarse en un sentimiento natural, pero irreflexivo, de los pueblos, para dominarlos.
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Fui nombrado presidente de la República, y no de mis amigos.