Que mi reino no sea la soledad del héroe pensativo, sino tu fortaleza amurallada.
Tú, tan flor, tan luz de primavera, dime, dime que no es mentira este milagro, la multiplicación de mi alegría, los panes y los peces de tu pecho.
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He tratado de buscar el sentido de estas dos palabras, comunicación y compromiso, porque lo creo fundamental para el esclarecimiento de la situación.
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¡Fuego, la mañana hace fuego y nos golpea los corazones! Levantémoslos arriba, siempre arriba.
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Pero hoy, que hemos crecido tanto, vamos, dame la mano y todo volverá.