¡Tú, tú, tú, mi incesante primavera profunda mi río de verdor agudo y aventura!
Amigos. Nadie más. El resto es selva.
Dormías, los brazos me tendiste y por sorpresa rodeaste mi insomnio.
Calor, amor. La historia tras la puerta.
Cuando uno pierde la esperanza se vuelve reaccionario.