Dos cosas me admiran: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de los hombres.
Un ahorrador es un imbécil que inmoviliza mil francos para ganar cinco, e ignora cuántas cosas bellas se pueden hacer con mil francos.
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El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada.
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Los amores son como las setas, que no sabe uno si son venenosas hasta que ya las ha comido y es demasiado tarde.
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Prefiero ser accionista de una buena empresa que sólo propietario de una mala.