Para descender en nosotros mismos, no es necesario elevarnos primero.
Una máxima es la expresión exacta y noble de una verdad importante e incontestable. Las buenas máximas son los gérmenes de todo bien: fuertemente grabadas en la memoria, nutren la voluntad.
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El azar es casi siempre favorable al hombre prudente.
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El dinero es un estiércol estupendo como abono, lo malo es que muchos lo toman por la cosecha.
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La ternura es el reposo de la pasión.