Algunas personas son amables sólo porque no se atreven a ser de otra forma.
Un hombre es la suma de sus propias desgracias. Podría creerse que la desgracia acabará un día por menguar, pero entonces es el tiempo el que se vuelve desgracia.
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La sabiduría suprema era tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.