Para descender en nosotros mismos, no es necesario elevarnos primero.
Un hombre sin defectos es un tonto o un hipócrita del que debemos desconfiar.
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Más de Petrus Jacobus Joubert
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El azar es casi siempre favorable al hombre prudente.
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El dinero es un estiércol estupendo como abono, lo malo es que muchos lo toman por la cosecha.
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La ternura es el reposo de la pasión.