El hombre es el verdadero creador de su destino. Cuando no está convencido de ello, no es nada en la vida.
Uno de los hábitos más peligrosos de los hombres políticos mediocres es prometer lo que saben que no pueden cumplir
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Cuando el error se hace colectivo adquiere la fuerza de una verdad.
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Para progresar no basta actuar, hay que saber en qué sentido actuar.
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Las voluntades débiles se traducen en discursos; las fuertes, en actos.