No temas al otoño, si ha venido. Aunque caiga la flor, queda la rama. La rama queda para hacer el nido.
Un poco de cielo y un poco de lago donde pesca estrellas el glácil bambú, y al fondo del parque, como íntimo halago, la noche que mira como miras tú.
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La noche...Tus ojos...Un poco de Schumann...Y mis manos llenas de tu corazón.
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Todo el jardín cantaba para ti, perfumaba, florecía, loco de lirios que ansiaban derramarse a tus pies.
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Cuánto y cuánto te quiero, mi dulzura lejana. No hago ni he hecho más que recordarte y padecer con tu ausencia, y así será, querido amor, hasta que vuelta a verte. ¿Cuando?