Cuando estés en Roma, vive al modo romano. En cualquier parte vive como allí se viva.
Verdaderamente es venerable aquella ancianidad que no por las canas, sino por los méritos, blanquea.
Imágenes
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Señor, toma este corazón de piedra, y dame un corazón de hombre: un corazón que te ame, un corazón que se alegre en ti, que te imite y que te complazca.
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Las lágrimas no piden perdón, lo merecen.
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La trampa del demonio no te hará caer, a menos que ya estés mordiendo el anzuelo del diablo.