Hay que sanearse y educarse a sí mismo, para quedar libre de dos plagas igualmente abominables: la costumbre de obedecer y el deseo de mandar. Con almas de esclavos o de mandones, no se va sino a la esclavitud o a la tiranía.
Verdad, hubo momentos en que Francia parecía retrogradar a la barbarie; pero verdad también que tras la acción impulsiva y perjudicial, vino inmediatamente la reacción meditada y reparadora. La Revolución, la buena Revolución, se mostró siempre inteligent
Imágenes
Más de Manuel González Prada
-
-
Es locura el amor y poco dura; Mas ¿Quién no diera toda la cordura, quién no cambiara mil eternidades por ese breve instante de locura?
-
El indio recibió lo que le dieron: fanatismo y aguardiente.
-
Las autoridades políticas, lejos de apoyar a débiles y pobres, ayudan casi siempre a ricos y fuertes.