Profunda admiración y respeto por lo que encuentro de auténtico en una persona.
Y al pie de una resquebrajadura enorme y suntuosa, como pórtico de vieja catedral, Demetrio Macías, con los ojos fijos para siempre, sigue apuntando con el cañón de su fusil.
Imágenes
Más de Mariano Azuela
-
-
La revolución beneficia al pobre, al ignorante, al que toda su vida ha sido esclavo, a los infelices que ni siquiera saben que si lo son es porque el rico convierte en oro las lágrimas, el sudor y la sangre de los pobres.
-
- ¿Por qué pelean ya, Demetrio?
-
Los tiempos son malos y hay que aprovechar, porque si hay días que nada el pato, hay días que ni agua bebe.