El que obra razón es como el que come sustancia, y el que se mueve por el gusto de su voluntad como el que come fruta floja.
Ya que era llegado el tiempo en que de nacer había, así como desposado de su tálamo salía, abrazado con su esposa, que en sus brazos la traía, al cual la graciosa Madre en su pesebre ponía
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El alma que quiere que Dios se le entregue todo, se ha de entregar toda, sin dejar nada para sí.
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Hable poco, y en cosas que no es preguntado no se meta.
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Buscad leyendo y hallaréis meditando; llamad orando y abriros han contemplando.