En mi imperio nunca se pone el sol.
Y aun si mi hijo fuera hereje, yo mismo traería la leña para quemarle.
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No he enviado a mi flota a luchar contra los elementos.
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... podéis asegurar a Su Santidad que antes de sufrir la menor cosa en perjuicio de la religión o del servicio de Dios, perdería todos mis Estados y cien vidas que tuviese, pues no pienso, ni quiero ser señor de herejes... y si no se puede remediar todo c
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No hay hombre bueno que no pueda ser mejor, ni hombre malo que no pueda ser peor.