Tus ojos penetrantes como el filo de una espada. Oh, mi Niña, yo no espero una cita deslumbrante; Tan sólo ansío ir a la hoguera por tu amor.
¡Y el combate eterno! Sólo soñamos con la quietud entre la sangre y la tierra.
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Hay un reflejo sangriento en las caras: de días de guerra, de días de libertad.
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Es delicioso levantarse muy temprano y percibir las huellas frescas en la arena. Es delicioso recordarte así, saber que estás conmigo.
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Acepto todo lo que hubo. Nunca busqué mejor suerte. ¡Acaso hay algo mejor que haber amado!